No hago más que darle vueltas. Una y otra vez, una y otra vez... Tantas, que soy repetitiva incluso para mí. Pero es que estoy perdida. Sólo me pregunto, como dice la canción, si tu recuerdo me hace bien o, por el contrario, mal. Y al hacerlo me doy cuenta de cuál es la respuesta. Sólo me queda no pronunciar tu nombre en voz alta. Si lo hago, todo este dolor se volverá tangible y no tan irreal como me parece, aunque hiera igual, pero de manera diferente.
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