24 octubre 2009

Volar

"Porque una vez hayas probado el vuelo, caminarás sobre la tierra con los ojos alzados hacia el cielo; ya que allí has estado y allí ansías volver".


-Leonardo Da Vinci-

30 septiembre 2009

El desayuno

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».







El hacha y la rosa- 
Luis Alberto de Cuenca.








20 septiembre 2009

Recuerdos


   No hago más que darle vueltas. Una y otra vez, una y otra vez... Tantas, que soy repetitiva incluso para mí. Pero es que estoy perdida. Sólo me pregunto, como dice la canción, si tu recuerdo me hace bien o, por el contrario, mal. Y al hacerlo me doy cuenta de cuál es la respuesta. Sólo me queda no pronunciar tu nombre en voz alta. Si lo hago, todo este dolor se volverá tangible y no tan irreal como me parece, aunque hiera igual, pero de manera diferente.

17 septiembre 2009

Prólogo

Y sin embargo, sabes que puedes consolarte. Entras en tu habitación con cara de pocos amigos y cierras la puerta con cuidado. Quieres estar solo. Dejas el regaliz y el cortaplumas sobre la mesa, apartas el flequillo de tu frente y adoptas una actitud solemne, de director de orquesta. Allí están, en tus cajones, junto a los petardos que te sobraron de Navidad y las canicas de cristal: tus libros. Un libro, piensas, es una cajita milagrosa: puedes meterlo en el bolsillo de tu abrigo y en él caben, sin embargo, muchas más cosas de las que existen en el mundo. En un libro cabe un dragón, por ejemplo, o un duende con pantuflas y nariz en forma de anzuelo o un gigante de cinco metros de altura que calza zapatos del número veintinueve. Un libro cruje cuando lo abres, como una galleta, y los negros regueros de tinta, sobre el frágil papel, despiden un olor sutil y sabroso, semejante al de ciertas frutas livianas.

Te gustan, sí, los libros. En ellos todo se invierte: en sus vastos reinos tú eres el rey.


-Charlie y la Fábrica de Chocolate-

15 septiembre 2009

Ahora

   ¿Sabes lo que es el miedo? ¿El temor a morir? Ese mismo miedo fundado en la alegría de vivir, en la satisfacción de lo presente, en la promesa futura. Ese terror mismo que te paraliza y la alegría, la satisfacción y las promesas desaparecen, preguntándote qué sentido tiene el miedo a esa muerte ya adjudicada, si aunque no exista el futuro, tú destruyes el presente.


13 septiembre 2009

Con Fecha de Caducidad

   Me gusta contar las palabras y hacerlas bailar para ti. Convertirlas en historias de fantasía, amor o terror. Me gusta que tú hagas lo mismo y que después nos sonriamos, cómplices. Pero eso nunca sucede, al menos aquí, al menos ahora. Sólo me invento esos recuerdos porque tú no me dejaste que fueran verdad. Me negaste antes de tenerme. Y lo que sé hacer desde entonces sólo pertenece a la imaginación. Me gusta contar las palabras y hacerlas bailar para ti. Sí, es lo que me gusta. Pero al hobby le tengo que poner fecha de caducidad si la que no quiere estropearse soy yo. Y esa fecha ya la tengo: Ahora.

05 septiembre 2009

De Colores

Se fue a comprar un bote de pintura amarilla. El futuro se le presentaba negro y pensó que si tintaba su presente de un color optimista y brillante conseguiría engañarse a sí misma sobre lo que, inexorablemente, era un porvenir oscuro.



De la Soledad

Te escribo desde esta ciudad, donde ya es verano. Pienso mucho en lo que me dijiste. Ayer, mientras pensaba, leí esta frase de Lawrence: "Me gusta tanto que me dejen solo, que acabo siempre dejando solos a los demás". Pero tú no te sientas sola, Aíxa, y menos porque no esté yo, que nunca te hice compañía. Mira siempre al horizonte. Por él vendrá lo que esperas.
-El cazador del desierto-